José Luís era un cerdito (Los tres cerditos) vietnamita muy coqueto. En el pueblo era conocido como José Luís “el ligoncín”. Todo lo contrario que su hermano Alberto, él era cauto, vergonzoso y un tanto solitario. Ellos dos, junto a su primo Kike se encargaban de velar por la seguridad del pueblo (Tortugas Ninja). Se hacían llamar el escuadrón vietnamita, se caracterizaban por la torpeza con la que “resolvían” los problemas.
Tras varios meses de cuestionamiento por parte de los ciudadanos, Fructuoso, el alcalde del pueblo decidió prescindir tanto de Kike como de Alberto. En cambio, a Jose Luís le subió el sueldo. Tras varios días de dudas, Jose Luís decidió asumir el reto de guardar el orden del pueblo él solo. (Cuéntame un cuento) Este hecho sentó de muy mala manera a su hermano y su primo.
Los días eran tristes y aburridos para Jose Luís sin sus dos compañeros. De pronto, un extraño ruido llegado de la choza de Valentina, la enfermera del pueblo (Lupita enfermera), alertó a José Luís, que fue corriendo hacia el lugar donde se emitió el sonido. Allí se encontró a Valentina, llorando de pena al ver cómo había quedado su bonita casa (Los tres cerditos). Únicamente quedaban unos pocos escombros en pie. José Luís investigó y encontró el motivo del derrumbe, se trataba de Avelino el toro más despiadado del pueblo (Ferdinad). En ese momento Jose Luís notó un escalofrío porque sabía que él no podía hacerle frente.
Avelino se encontraba descansando después de semejante estropicio, pero el miedo que tenía José Luís era tan grande que despertó a Avelino de un chillido. Avelino se despertó muy enfadado y se dirigió hacia José Luís con ánimo de lucha.
En ese momento, José Luís no sabía qué hacer y se escondió detrás de un matorral a la espera de un milagro. Ese milagro que tanto añoraba Jose Luís se produjo, Kike y Alberto acudieron al rescate (Power Rangers) para ayudar a José Luís a combatir contra Avelino y entre los tres consiguieron que se fuera del poblado.
Ante tal hecho, Fructuoso decidió readmitir a Kike y Alberto. De nuevo estaban la familia unida de nuevo, preparados para seguir velando por el pueblo. Y no podría haber mayor final, que ver a los tres reconstruir la choza de Valentina.
Vivieron felices para siempre.
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