Por último, expondremos
nuestro literario. Para realizarlo nos hemos basado en en algunos elementos de
la Cenicienta, los cuales explicaremos al final del relato.
UNA HISTORIA PARA RECORDAR
Hace algunos años unas jóvenes hermanas decidieron pasar
una noche en una pequeña cabaña en un pintoresco pueblo. Por la mañana,
decidieron caminar por los alrededores para echar un vistazo. A lo lejos,
vieron una casita que estaba iluminada, así que decidieron acercarse. Tocaron a
la puerta pero nadie salió a recibirles. Timbraron a la puerta una segunda vez
y esta se abrió. Las chicas se miraron entre ellas y entraron lentamente, con
precaución.
Una vez dentro buscaron a los dueños de la casa, la
curiosidad las invadía. Buscaron y buscaron en las innumerables habitaciones y
no encontraron a nadie. Pero, en una de ellas vieron un enorme vestidor y no
dudaron en probar todo lo que allí había. Les extrañó que solo hubiera un par
de zapatitos de cristal (4) entre tanta ropa. Una a una fueron probándoselos. A Bea le
apretaba tanto que ni siquiera podía andar, a Irene le quedaban grandes. Por
último, llegó el turno de Blanca; enseguida supieron que esos zapatitos estaban
hechos para ella. Le quedaban tan bien que decidió llevárselos. Irene y Bea,
envidiosas de que su hermana (1) hubiera encontrado algo que le quedaba bien, decidieron
llevarse algunos vestidos (hermanastras). Salieron corriendo al escuchar un
ruido que provenía de la habitación de al lado y volvieron veloces a su casa.
Cuando amaneció Irene y Bea se pusieron los vestidos que se
habían llevado el día anterior, les gustaba alardear de tener vestidos nuevos.
Blanca, por su parte, decidió guardar los zapatitos en una mochila para
dejarlos donde los había encontrado, no le parecía bien quedarse algo que no es
suyo.
Volvieron a la casa y nuevamente la puerta se abrió al
segundo toque. Una vez dentro Irene y Bea buscaron joyas, dinero o cualquier
cosa de valor que pudieran llevarse. Blanca fue rápidamente al vestidor para
dejar los zapatos pero no le dio tiempo. Se sobresaltó al ver que no estaba
sola, un chico moreno y vestido de azul, que parecía un príncipe (2) buscaba
algo entre la ropa. Con un poco de miedo le preguntó:
- ¿Quién eres
y qué haces aquí?
- Lo mismo me
pregunto yo. –Contestó él-.
Tras un breve silencio ambos salieron corriendo.
Alguien había entrado en la habitación y parecía muy enfadado. Se escondieron
dentro de un armario y por la ranura pudieron observar cómo una mujer gritaba
enfadada que le habían robado.
El joven le dijo a Blanca que debían salir y dar la cara ya
que él no estaba haciendo nada malo. Ella le explicó que había entrado para
devolver algo que se había llevado el día anterior. Estaba avergonzada por
haber cogido algo que no era suyo. Le enseñó los zapatos y rápidamente el chico
los cogió y salió del armario. Nada más verle la mujer empezó a gritarle:
- ¡Querías
robarme los zapatos que me regaló tu padre! Eres un ladrón y un maleducado.
¡Estás castigado! Esta noche no irás a las fiestas del pueblo.
Blanca lo observaba todo desde el interior del armario, no
entendía lo que pasaba. Dedujo que la mujer y el chico de azul se conocían.
Cuando la señora salió de la habitación el joven le dijo a Blanca que se tenía
que ir antes de que su madrastra (3) la viera.
Volvió a casa un poco apenada por lo que había pasado. Una
vez allí sus amigas le dijeron que se habían enterado que por la noche había
una fiesta y que querían ir, se habían llevado otros dos vestidos para esa noche.
Blanca, por su parte, no tenía ganas de ir pero no le apetecía quedarse sola en
casa así que las acompañó.
Una vez en el baile, no se sentía cómoda, veía que todos a
su alrededor iban bien vestidos y a ella no le había dado tiempo a ponerse algo
más festivo. Salió al jardín a tomar el aire. El ambiente de la fiesta no le
gustaba y prefería estar sola. Se puso triste al pensar en que sus hermanas se
divertían mientras lucían sus hermosos vestidos.
De repente, de la pequeña fuente que brotaba en el jardín
apareció una pequeña hada. Esta le dijo que era Carolina, su hada madrina (5) y que
le concedería un deseo. Blanca no se lo pensó y le pidió volver a ver al chico
de azul para disculparse y darle las gracias por no chivarse a su madrastra de
que le había quitado los zapatos. El hada, emocionada, le contestó que estaba
muy orgullosa de ella, que cualquier otra persona en su lugar le hubiera pedido
un vestido asombroso para destacar en la fiesta, pero ella había seguido a su
corazón.
Relaciones intertextuales:
·
Hermanas (1): Irene y Bea son las
hermanastras. Cumplen con el canon de ser envidiosas y persuadir a Blanca para
que haga cosas que no quiere hacer. Además, de no tener conciencia y seguir
robando vestido y joyas en la casa solo para este más guapas.
·
Príncipe (2): es el chico moreno vestido de azul. No queríamos mostrar
al típico Príncipe azul guapo que salva a la princesa con un beso. Por eso, en
esta historia Blanca se mete en líos sola e intenta arreglar sus problemas sin
ayuda. Aunque el chico finalmente da la cara por ella, es Blanca la que tiene
iniciativa y él es su apoyo.
·
Madrastra (3): la madrastra sigue
el tono de ser una mujer pero no queríamos que su apariencia fuera parte de la
representación del personaje. Por este motivo no se nombra si la madrastra es
joven o mayor, guapa o fea… Creemos que si decimos que la madrastra es mala y además
es mayor y fea, le estamos haciendo un flaco favor a la lucha contra los
cánones de belleza establecidos. Tampoco hemos querido que la madrastra
representada en la historia sea la madrastra de Blanca porque para nosotras es
importante no representar una "lucha entre mujeres" como se muestran
en tantas historias para niños y niñas. Por último, lo que hace a la madrastra
ser la madrastra es la predisposición que tiene para pensar mal del chico de
azul (su hijastro) y no escuchar lo que él tiene que decir.
·
Zapato de cristal
(4): el zapato es lo que une a Blanca y al
chico de azul, es el hilo conductor de la historia. En nuestro cuento no es el
hombre el que busca desesperadamente a la princesa si no que gracias al zapato
los jóvenes se encuentran de manera casual.
·
Hada madrina (5): es prácticamente el
mismo personaje que en la Cenicienta. Un hada que aparece para ayudar a Blanca
cuando lo necesita. En esta historia, Carolina,
el hada madrina, representa la moraleja de la historia al dar la enhorabuena a Blanca
por su deseo. Ella pide poder ver al chico de azul y agradecerle lo que ha
hecho por ella y no un hermoso vestido, lo que quiere decir que hay que ser
buena persona y no fijarse tanto en el físico.
