Por último, en esta 3ª entrada, expondremos el relato literario que hemos realizado, basándonos en algunos elementos de la Cenicienta, relación la cual explicaremos al final de este.
El ÁRBOL DE LOS HECHIZOS
Anastasia llevaba días sin hablar con nadie, ya no soportaba más la situación en casa, así que decidió preparar una pequeña maleta y marcharse unos días de la ciudad. Todavía no sabía donde iría, pero si algo caracterizaba a la joven, era su valentía.
A medida que cruzaba las calles se iba encontrando con ancianos que le advertían de que debía evitar cruzar el bosque, y que si no lo hacía, que lo cruzara antes del anochecer. En lugar de asustarla, le hizo tener más curiosidad, ya que nadie quiso explicarle qué ocurría en el bosque a esas horas de la noche.
Cuando se dio cuenta, ya lo tenía en frente: el gran bosque misterioso. Hacía años que nadie hablaba de haberlo atravesado y, por supuesto, la madre de Anastasia, nunca había dejado que ni ella ni sus hermanas se acercaran siquiera. Pero esto no la frenó, siguió avanzando hasta verse rodeada de altísimos pinos y todo tipo de arbustos. De entre estos, escuchó un murmullo que parecía casi una conversación y pudo ver cómo se movían, al acercarse salieron tres ratoncitos y pensó que estaba delirando; ¿cómo iban a estar hablando unos ratones?
Rápidamente, se olvidó de los ratones, cuando al levantar la cabeza divisó a lo lejos una extraña luz que se movía, como si se tratara de la aurora boreal. Anastasia se sintió completamente atraída por esta luz y no dudó en acercarse para averiguar de qué se trataba. La luz cada vez era más grande, y ya estaba llegando cuando... PAM! Pisó una trampa y quedó colgada boca abajo de un árbol. Estaba muy asustada, y se arrepentía de haber desobedecido a su madre. De repente, comenzaron a salir animales de entre los árboles, y no parecían muy contentos.
-¿Qué haces tú aquí?- dijo un ciervo que parecía ser el portavoz.
-¿Cómo?¿Puedes hablar?¿Estoy soñando?- contestó Anastasia asombrada.
-En este bosque solamente habitamos quienes fuimos víctimas de la terrible maldición del hada madrina, o así es como se hace llamar.
-¿Pero cómo puede ser que esté hablando con un ciervo?¿Todos habláis?
-No somos animales -replicó una ardilla- bueno, al menos antes no lo éramos... Hace muchos años trabajábamos para una malvada reina en su castillo, estaba obsesionada con ser la más bella del reino y nos mandaba trabajos horribles para deshacerse de cualquiera que pudiese arrebatarle el título. Un día, finalmente, fue desterrada, pero a nosotros en lugar de dejarnos en libertad, nos hechizaron para que viviésemos eternamente como animales en este bosque.
-Los primeros años la ira nos hizo actuar de forma agresiva con aquellos que venían a visitar el bosque, y poco a poco la gente dejó de venir... -continuó el ciervo- Ahora sólo queremos que alguien nos ayude, pero nadie se había atrevido a volver al bosque.
-Sólo algún que otro cazador, pensábamos que eras uno de ellos, por eso hemos colocado la trampa- aclaró el erizo.
Anastasia sabía que debía ayudarles, era su única esperanza. Los animales le explicaron que para deshacer la maldición debían llevar a un humano de buen corazón frente al “Árbol de los hechizos”, para demostrar que ya habían cumplido su castigo y que no volverían a cometer atrocidades.
Al llegar frente al árbol, pudo comprobar que era de donde provenían las misteriosas luces. Era un árbol enorme y con un rostro en el tronco que parecía el de un anciano dormido. No hizo falta decir nada, enseguida abrió los ojos y supo lo que venían buscando.
-Veo que por fin habéis traído a una humana después de tantos años- dijo con voz profunda y pausada- pero no estoy seguro de que tenga buenas intenciones, al fin y al cabo esta muchacha se ha escapado de su casa, causando una gran preocupación en sus seres queridos.
A continuación, en una de sus grandes hojas mostró lo que estaba sucediendo en esos momentos en su casa. Como había dicho, su madre lloraba y sus familiares la buscaban por toda la ciudad.
-Solo les libraré de la maldición a cambio de que tú te quedes aquí para siempre- dijo el árbol.
-De acuerdo, yo me quedaré, llevan demasiados años cumpliendo un castigo que no merecían. En cambio yo he desobedecido a todo el mundo y he huido.
El árbol, había puesto a prueba a Anastasia para ver si realmente tenía un buen corazón, y así fue, por lo que deshizo la maldición y todos pudieron volver a sus hogares.
FIN
En cuanto a las relaciones entre la Cenicienta y nuestro relato literario podemos comentar varios aspectos. Tan sólo con conocer al personaje principal de esta historia ya habremos dado con la primera relación intertextual: la Anastasia de la que se habla no es nada más ni nada menos que la hermanastra de Cenicienta, la cual aparece, entre otros, en la película animada de Disney.
También se nombra a su madre (la madrastra de Cenicienta) y a los ratoncitos con los que habla cenicienta en el cuento, lo que nos da a entender que nos situamos en el mismo espacio-tiempo que la historia original, pero con un argumento y personaje principal totalmente diferentes. Esto se confirma cuando en el relato se explica que Anastasia huye de una situación poco agradable en su casa, lo que podría hacernos pensar en el momento en que las hermanastras, tras luchar por encajar sus pies en el zapato de cristal y conseguir la atención del príncipe, acaban viendo como es Cenicienta quien lo consigue.
Por último, también se habla de un hada madrina, la cual en esta historia y desde el punto de vista de estos personajes, no es tan bondadosa como parece en la obra original. Además, con ciertos datos que se dan en el relato se daría una posible explicación al hecho de que algunos animales hablen en el cuento de la Cenicienta.


