La historia que os voy a narrar es la mejor que hayáis escuchado jamás. No todo el mundo conoce mi pasado, pero es imprescindible para entender mi presente. Hace mucho tiempo vivía una chica similar a mí, aunque con una vida diferente. Al igual que yo, estaba encerrada en una torre de la que no podía escapar. ¿Os suena? Posiblemente no, ya que muy pocas personas han escuchado hablar de ella pero, el día que la encontré, todo cambió.
Hace unas semanas emprendí mi viaje, dejando atrás mi aburrida vida en palacio. Estaba decidida a encontrar a esta chica y me dispuse a viajar al pasado. Por suerte, unos vecinos tenían un armario mágico con el que poder hacerlo. No me lo pensé dos veces y decidí ir a jugar con sus hijos al escondite1 como excusa para llegar a él y atravesarlo. Una vez crucé el armario me encontré con un fauno, el señor Tumnus1. No conocía a la chica que yo buscaba, pero me dijo que podía tener información en la biblioteca de su casa. Hojeamos decenas de libros y, por fin, nos topamos con una pista fundamental. En uno de ellos se relataba una historia que transcurría en la escuela de magia de Hogwarts2. Para llegar hasta ese lugar era necesario subirse a bordo del Hogwarts Express2, por lo que rápidamente, me despedí y me dirigí a la estación de tren para continuar la aventura.
El tren me llevó directamente a mi destino. Mientras deambulaba por el lugar, me encontré con un grupo de jóvenes amigos. Una de las chicas, Hermione parecía amable y dispuesta a ayudar, así que me animé a contarle lo que me pasaba. Se le ocurrió buscar entre los libros de la sección prohibida de la biblioteca para encontrar alguna pista y poder continuar. Su amigo Harry2 me ofreció su capa de invisibilidad2 para llegar a esos libros sin ser descubierta y pude encontrar un libro llamado El maravilloso mago de Oz. Este, me dio otra pista para continuar mi viaje. Entonces, Hermione cogió su varita y diciendo unas palabras muy raras me hizo aparecer en un camino lleno de baldosas amarillas3.
Me sentía aturdida y perdida, pero tenía que continuar. Tras una larga caminata, encontré a un hombre de hojalata3 que me dio un poco de miedo porque decía no tener corazón. Muy seguro de sí mismo me indicó el camino a seguir. A cada paso que daba, el bosque se hacía más desconocido para mí. Hambrienta, me llegó un dulce olor a caramelo que seguí hasta una casa hecha de golosinas y regaliz. Allí, me encontré con dos hermanos4 que, casualmente, conocían a la chica que estaba buscando, ya que solía visitarles para comer sus golosinas. Según ellos, solo tenía que seguir el camino de migas de pan4 para llegar hasta su casa.
Tras tantos días, ¡por fin la encontré! Y solo me faltaba conseguir que todos la conocieran porque sin ella mi historia no existiría. Por eso, utilicé mi popularidad para que todos mis seguidores la conociesen. Así pues, decidí hacer una publicación en Instagram con la que millones de personas descubrieron mi origen real y lo más importante es que conseguí que Nabiza volviese a ser una lectura viva.