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lunes, 26 de octubre de 2020

CRelato literario, 3El gato con botas. IRovira

Nuestro relato, Marraquiz: el gato con botas al servicio de su deidad Bastet, tiene tres versiones porque nació como un relato que convertimos en cómic y presentamos en vídeo. Aquí podréis encontrar el cómic/vídeo y el relato, pero quizá queráis ver antes nuestra constelación o nuestros datos bibliométricos, que son muchos más que los recogidos en este relato.


La historia de Marraquiz en vídeo




El relato de nuestro superhéroe Marraquiz


—Dame el comunicador —exigió el gato con botas.

—Pero, Marraquiz [1], ¿qué haces aquí?—preguntó sorprendida Cenicienta [2].

—Oye, guapa, no des voces, no quiero que mi nombre en clave sea de dominio público. No quiero perder la cabeza la próxima vez que pase por el reino [3] —dijo el gato, agarrando la zapatilla de Cenicienta y acercándosela a la boca. —Aquí Marraquiz—dijo en un susurro, observando a izquierda y derecha. —Necesito transporte urgente.

—Entendido, Marraquiz. Punto de encuentro en la casa del tercer cerdo [4]. Acude solo y deshazte antes de la ropa— le indicó una voz sin emociones.


Marraquiz le devolvió el comunicador a Cenicienta mientras preguntaba:

—¿Y cómo me deshago yo ahora de la ropa y, lo más importante, qué me pongo?

—Tengo un primo que está siempre haciendo negocios un poco turbios… Ahora mismo está asociado con un ogro y se están trabajando a un mocoso diminuto [5]. Fíjate que ni más ni menos que le quieren hacer creer que se lo van a comer —dijo riendo a carcajadas— Bueno, sí, quiero decir que seguro que os puedo poner en contacto.


Como Marraquiz estuvo de acuerdo, Cenicienta concertó una cita y allí acudió raudo.


Las negociaciones con el primo de Cenicienta, un tipo raro aquejado de carcoma y algo narigudo [6], le permitieron a Marraquiz adquirir, a cambio de sus botas y de su sombrero, un sencillo y eficaz disfraz de rata que incluía un bonito vestido, un lazo rojo para la cola [7] y un collar muy elegante con conexión WiFi que le permitiría permanecer en contacto con propios y extraños [8] sin depender de zapatillas de cristal. Años después se enteró de que su sombrero acabó en la cabeza de un perro francés chiquitajo [9] y le dio tal ataque de risa que casi se desvanece [10].


Marraquiz usó la puerta interdimensional asignada de la casa del tercer cerdo después de un largo ritual de soplar casas y terminó colándose por una chimenea al final de la cual le esperaba un baño en agua hirviendo. Afortunadamente, justo antes de escaldarse, se desintegró para volver a integrarse en otro lugar: la nave nodriza en la que esperaba Bastet [11] con todo su séquito. 


Bastet, de belleza felina y desgarradora, se alzó de su trono y se dirigió a Marraquiz en tono ronroneante:

—Querido Marraquiz, hemos sabido de tu gran éxito ubicando a tu humano asignado en el poder. Pero sabes que de nada nos sirve si alejas de él tu felina influencia. Dinos, ¿cómo has incurrido en semejante desprrrrropósito?


—Perdóname, divina Bastet. Sabes que te he consagrado mis 7 vidas, pero creo que la princesa, de alguna forma, me descubrió. Me gritaba que yo, más que gato, era el zorro Richelieu [12]. Fue un horror: cuando no me pisaba el rabo me tiraba de los bigotes. Al final me vi forzado a partir y rogarte que me encomiendes una nueva misión.

—Me siento muy decepcionada— contestó Bastet, adquiriendo durante sólo unos segundos proporciones y pelaje de leona—, pero sería propio de perros no darte una segunda oporrrrtunidad.


Así pues, se encomendó a Marraquiz la misión de viajar al siglo XX. Tan pronto hubo cruzado la puerta temporal en su platillo, fue recibido por Princess Carolyn [13], una perrrrrfecionista representante que puso a Marraquiz al día:

—Nos dormimos en los laureles. Resulta que en los 80, un tipo que partía la pana entre los humanos, David Bowie [14], se enrolla con una gata del cast de Cats [15], y la humanidad lo flipa, que si gato por aquí, gato por allá,... Hacen la peli esa de El beso de la mujer pantera [16] que tanto emociona a Bastet.


—Lo sé, princesa —interrumpió el agente Marraquiz —: Everybody wants to be a cat… [17]


—Pero ya no, Marraquiz. Todo fue bien hasta que Bowie participó en Dentro del laberinto. A partir de ahí la humanidad se desboca: de pronto no quieren saber nada del salvaje e infalible instinto felino. Sólo les interesan criaturas feas y cuquis, así que no sé qué se puede hacer.


Marraquiz estuvo marramiando en silencio un rato y preguntó:

—¿Cuáles son los grandes centros de influencia en estos tiempos?

—Las redes sociales, supongo: Twitter, Youtube,... ¡Ah, y la Facultad de Educación de la UA!

—No me digas… Creo que tengo una idea: si quieren cuqui, tendrán gatetes cuquísimos….


No sabemos a ciencia cierta cuánto éxito tuvo Marraquiz ni si los gatos invasores nos dominan ya, pero se rumorea que hay quien ha escuchado al Profesor R y a su gato mantener largas conversaciones, aunque, lamentablemente, no hayan sobrevivido para contarlo….


En la distancia escuchamos los apremios de Marraquiz a su nuevo protegido y colaborador necesario:

—.... Muy bien, Rovira… Sí, eso es… Y ahora, vamos, mándales una práctica más…. ¡MUAJAJAJAJA!




BDatos bibliométricos, 3El gato con botas. IRovira

 A continuación podréis ver los elementos que configuran nuestra constelación. Son muchísimos, así que sólo hemos recogido unos pocos en nuestro relato literario.

Datos bibliométricos

Literatura                                    

  • Browning, R. (1842) The Pied Piper of Hamelin. Bells and Pomegranates No. III
  • De vega, L. (1626). Los ratones. La esclava de su galán.
  • De Vega, L. (1634). La gatomaquia.
  • Dickens, C. (1839). Oliver Twist. Bentley’s Miscellany.
  • La vida de Lazarillo de Tormes, 1554.
  • Straparola, G. (1556) La gata maga. Le piacevoli notti.
  • Verne, J. (1872). La vuelta al mundo en 80 días. Pierre-Jules Hetzel.
  • William Blake (1794). The Tyger, Songs of Experience.

LIJ canónica                                        

  • Anónimo (popular). Los 3 cerditos y el lobo.
  • Böhl, C. (Fernán Caballero) (1877). La ratita presumida. Cuentos, oraciones, adivinanzas y refranes populares. T. Fortanet.
  • Carrol, L. (1865). Alicia en el país de las maravillas.
  • Collodi, C. (1881). Las aventuras de Pinocho.
  • Galland, A. (1710). Aladino. Las mil y una noches.
  • Grimm, J. & Grimm, W. (hermanos Grimm) (1857). El flautista de Hamelin. Cuentos de hadas de los hermanos Grimm.
  • Grimm, J. & Grimm, W. (hermanos Grimm) (1857). Hansel y Gretel. Cuentos de hadas de los hermanos Grimm.
  • Kipling, R. (1894). El libro de la selva. Macmillan Publishers.
  • Marcellino, F. (ilustrador) en Perrault, C. (1990) El gato con botas. Farrar Straus Giroux.
  • Perrault, C. (1697). El gato con botas. Historias de cuentos y tiempos pasados.
  • Perrault, C. (1697). La Cenicienta. Historias de cuentos y tiempos pasados.
  • Perrault, C. (1697). Pulgarcito. Historias de cuentos y tiempos pasados.

Adaptaciones / revisiones                    

  • Scieszka, J. & Smith, L. (1989). La auténtica historia de los tres cerditos. Viking Press.

    LIJ no canónica                                     

    • Janer, G. (2009). He jugado con lobos. La Galera.

    Cómic                                           

    • Finger, B. & Kane, B. (1950). "The Secret Life Of Catwoman", Batman Nº 62. DC Comics.

    Juegos [videojuegos]                   

    • Shouei (1986). Nagagutsu o Haita Neko: Sekai Isshū 80 Nichi Dai Bōken (El Gato con Botas: Una aventura alrededor del mundo en 80 días) [Vídeojuego].
    • THQ Nordic (2011). El gato con botas [Vídeojuego].

    Obras audiovisuales [cine y TV] 

    • Adamson, A., Aguilar, J.M., Jacomb, T., Ouaou, L., Raimo, M. & Del Toro, G. (prod.), Miller, C. (dir.) (2011). El gato con botas. DreamWorks Animation.
    • Barbera, H. (1961). El show del Oso Yogui.
    • Biern, C. (1984). La vuelta al mundo de Willy Fogg. Nippon Animation.
    • Bob-Waksberg, R. (2014) Bojack Horman. Netflix.
    • Bruckheimer, J. (prod.), Schrader, P. (dir.) (1982). El beso de la mujer pantera. Universal Pictures.
    • Clements, R. & Musker, J. (1992). Aladdin. Walt Disney Pictures.
    • Gann, J. & Zwar, A. (2011). Wilfred. Fox, FX Productions,SBS Australia.
    • Gavin, K. (prod.), Scribner, G. (dir.) (1988). Oliver y su pandilla. Walt Disney Pictures.
    • Hibler, W. (prod.) & Reitherman, W. (dir.)  (1970) Los aristogatos. Estados Unidos: Walt Disney Pictures.
    • Miller, R.W. (prod.), Tokar, N. (dir.) (1979). El gato que vino del espacio. Walt Disney Productions.
    • Okawa, H. (prod.) Yabuki, K. (dir.) (1969). Nagagutsu o haita neko (El gato con botas). Toei Animation, American-International Television (AIP-TV).
    • Rodríguez, R. (prod., dir.) (1961). El gato con botas. Producciones Rodríguez.
    • Spielberg, S., Parkes, W.F. & MacDonald, L. (prod.), Sonnenfeld, B. (dir.) (1997). Men in Black. Amblin Entertainment & MacDonald/Parkes Productions.
    • Sugiyama, T. &  Koshi, S. (1981). D'Artacán y los 3 mosqueperros. Nippon Animation.
    • Warner, A., Lipman, D. & Williams, J.H. (prod.), Adamson, A., Asbury, K., Vernon, C. (dir.) (2004). Shrek 2. DreamWorks Animation.

    Obras musicales                            

    • Bowie, D. (1982). Cat People (Putting Out Fire). MCA.
    • Cui, C. & Stanislavovna, M. (1915). Il gato con gli stivali. [ópera]
    • Lloyd Webber, A., Elliot, T.S. (1981). Cats. The Really Useful Group.
    • Suriñach, C. (dir.) Montsalvatge, X. & Luján, N. (1948). El gato con botas. [ópera].
    • The Cure (1983). The Lovecats [Single]. Fiction.

    Obras pictóricas                          

    • Coolidge, C.M. (1903). Perros jugando al póker.
    • Halsman, P., & Dalí, S. (1948). Dali Atomicus [fotografía]. Figueres, Museo-Teatro Dalí.
    • Picasso, P. (1939). Gato comiendo un pájaro [pintura al óleo]. Colección particular.
    • Steinlen, T. (1896). La tournée du Chat Noir avec Rodolphe Salis [litografía]. Los Ángeles, MOCA.
    • Teniers, D. (escuela) (s. XVII). Barbería con monos y gatos [Óleo sobre tela]. Bélgica, Museo Soumaya.

    Mitología                                     

    • Bastet, la desgarradora. Textos de las pirámides.

              domingo, 25 de octubre de 2020

              AConstelación universo, 3El gato con botas. IRovira

               


              Nuestra constelación no tiene forma definida ni límites porque se halla en constante expansión: con cada nueva observación descubrimos nuevas estrellas. Pero hemos conseguido controlar su crecimiento a costa de limitar el número de exploraciones al espacio exterior.

              Iniciamos nuestro viaje con El gato con botas y nos preguntamos: ¿Qué temas trata?

              El gato con botas trata, ante todo, del ascenso en la escala social, al igual que Las aventuras de Pinocho y La cenicienta, mediante un agente facilitador al que luego volveremos, y al igual que Los tres cerditos y el lobo, en la que se introduce —y atribuye— el mérito propio, aunque el lobo no estaría de acuerdo, como nos hizo saber en La auténtica historia de los tres cerditos.

              El gato con botas nos habla también de la orfandad, el abandono y la pobreza, como lo hacen He jugado con lobos, tan similar, aunque se trate de una historia de real, al Libro de la selva, cuyo personaje Bagueera, siempre nos recuerda al entrañable pícaro Oso Yogui. Esta temática —la del abandono en la hostilidad de la pobreza o del entorno físico— trata, en realidad sobre la supervivencia a trampas y engaños, como en el caso de Hansel y Gretel y El flautista de Hamelin, que conocemos tanto por el cuento de los Hermanos Grimm como por poemas como el de Browning.


              Volviendo al agente facilitador, que en nuestro caso es el propio gato (un personal shopper, un coach, un influencer), al igual que la Gata maga de Le piacevolti notti de Strapparola —que muy bien podría ser el origen de nuestra estrella central—, en otras historias lo encontraremos en forma de hada (La cenicienta, Las aventuras de Pinocho) o en forma de genio (Aladino de Las mil y una noches). Pulgarcito, además de contar con su propio ingenio, lo consigue gracias a las botas que recorren siete leguas por cada paso.


              Cubierta diseñada por Marcellino. 

              También hay mucho que observar en el personaje principal del Gato con botas. Para empezar, las ilustraciones de Fred Marcellino en el álbum ilustrado de 1990 tienen tal poder de representación (valor significativo) que la portada del libro no contiene título ni resulta necesario para identificarlo: son suficientes el gato, el ala de su sombrero rojo y una gorguera blanca para saber que nos hallamos ante ese gato, el de las botas que, por cierto, tampoco aparecen en la imagen, que solo muestra el primerísimo plano del protagonista indiscutible de esta historia. 


              Muchos observan al gato como un ser en equilibrio sobre una delgada línea entre lo doméstico y lo instintivo que a veces cruzan, como ocurre en el caso de Picasso y su Gato comiendo un pájaro. Aunque la imagen más intercultural del gato es, sin duda, la del animal con voluntad propia, capaz de crear caos, como en el Dalí Atomicus de Halsman, o mostrarse como la personificación de nuestra civilización, como en Barbería de monos y gatos, servidores los primeros y señores los segundos, y, por supuesto, criatura de costumbres noctámbulas y secretas, representado así en La tourneé du chat noir por Steilen. 


              Esta agenda propia, nocturna y secreta a ojos humanos, es el argumento del musical Cats y de la  película de Disney Los aristogatos, cuyo tema más célebre, "Everybody wants to be a cat", sirvió de inspiración a The Cure y su single The lovecats, que, de nuevo, nos habla de la picaresca felina, acomo lo hace Oliver y su pandilla, adaptación de la célebre Oliver Twist de Twain. Francamente, nos sorprende que la factoría Disney no haya recreado ya la figura del Lazarillo de Tormes en la piel de un gato callejero. 


              Observamos la abundancia de picaresca animal dentro de la literatura infantil y juvenil y encontramos, al margen de la ingente cantidad de fábulas, piezas como Los ratones y La gatomaquia, de Lope de Vega, cuentos como La ratita presumida y las más recientes y televisivas D'Artacán y los tres mosqueperros, Wilfred y Bojack, en la que, por cierto, Princess Carolyn, la gata rosa, es la facilitadora de otros personajes al tratarse de una representante artística de lúcidas estrategias. ¿Cómo es posible que quienes juegan al póker en los cuadros de Coolidge sean perros? 

              Pero lo verdaderamente esencial del Gato con botas no es su humanización, sino su naturaleza sobrenatural, ya sea porque habla o porque piensa y desarrolla estrategias. Para William Blake, constante revisor de la teoría creacionista, la existencia del tigre es divina y por ello su Tyger se muestra como un portento de la naturaleza, capaz de aterrorizar y matar, y cuenta, al igual que el ser humano, con la distinción de criatura favorita de su creador. Blake no fue el único ni el primero: los egipcios nos llevan milenios de ventaja venerando a su diosa Bastet, benevolente con nuestra especie, pero cuyo apodo, "la desgarradora", nos recuerda la ferocidad de la leona en la que puede transformarse. Quizá fuese ella quien inspirase el argumento de El beso de la mujer pantera y su tema principal, Cat people, del inolvidable David Bowie. El felino sobrenatural aparece en la ficción casi siempre como aliado de los humanos: el gato de Cheshire en Alicia en el país de las maravillas, el número de Batman dedicado a La vida secreta de Catwoman, El gato que vino del espacio, que, por cierto, se sirve de un collar para comunicarse mientras que el gato Orión de Men in black lo utiliza para ocultar una galaxia entera.

              En cuanto a las adaptaciones del Gato con Botas, las encontramos de dos tipos: en primer lugar, las que se basan en la trama del cuento, como es el caso de las óperas de Cui y Stanislavovna y de Montsalvatge y Luján; o las películas de Roberto Rodríguez y Kimio Yabuki. También de Japón nos llega el videojuego El gato con botas: una aventura alrededor del mundo en 80 días, lo que nos aproxima a otras constelaciones: las de Julio Verne y sus adaptaciones, como la serie La vuelta al mundo de Willy Fogg.

              El segundo tipo de adaptaciones son las que se basan en el personaje: de este encontramos al gato en la saga Shrek, a partir de la segunda entrega, en su spin-off El gato con botas y, de esta última, el videojuego homónimo desarrollado por THQ Nordic.

              CRelato Literario, 10Hansel y Gretel. VIII Molina.

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