A continuación se detalla el relato literario con el que concluimos nuestro trabajo. Esperamos que os guste.
Relato literario: Un nuevo amanecer.
Llegó la noche y era hora del cuento. Ana
(1) todas las noches pedía a sus madres, Blancanieves
(2) y Cenicienta (3) que le leyesen
un cuento, pero no cualquier cuento sino uno relacionado con la familia y el
hogar. Una vez las tres acostadas en la cama de la pequeña, el cuento decía
así… ”Había una vez, en un paraíso muy
lejano, fueron abandonados un cisne y un patito
(4). Ambos eran tan pequeñitos, que no podían cuidarse de sí mismos. Entonces,
decidieron irse en busca de una familia. Visitaron miles y miles de casas, pero
ninguna familia les aceptaba. Hasta que, justo en la última casa, les abrieron
y una familia de tortugas les acogieron muy amablemente. Los primeros días, el
cisne y el patito se sentían muy incómodos y diferentes al resto de la familia.
Eso les causaba mucha tristeza. Apenas comían y dormían. Hasta que un día, la
mamá tortuga les explicó que era el concepto de La
belleza de las ilusiones (5), y era un despertar de la conciencia, una
invitación a cuestionar aquello que vemos. Con dicho concepto, ella
pretendía hacerlos entender que la belleza va más allá de la apariencia, y que
la personalidad, los actos y la forma de ser definen la persona que uno es por
dentro. Y que físicamente los tres eran diferentes, pero la personalidad de
cada uno de ellos los unía. Eso era la familia. Así pasaron los años, y el
cisne y el patito se convirtieron en dos miembros más de la familia tortuga. Y
colorín colorado, esta familia se ha quedado.” Finalizado el cuento, cuando
las dos madres se dieron cuenta, Ana ya estaba durmiendo. Ambas,
silenciosamente apagaron la luz y salieron de la habitación.
A medianoche, Ana se levantó y se dirigió hacia la nevera de la cocina.
Cuando llegó, tomó un trago de leche y cuando cerró la puerta de la nevera, vió
por la ventana un niño en el jardín. Ella salió de la casa y se fue corriendo
hacia él. El niño se llamaba August
(6) y lloraba constantemente. Pero, en el momento que levantó su cabeza, Ana se
asustó muchísimo. August, era un niño con un problema de deformidad facial y cuando todos le veían,
se asustaban y se alejaban de él. En ese instante, él dejó de llorar y empezó a
correr, saltar y bailar. Ana le preguntó << ¿Te sientes bien?, a lo que
él le respondió <<No
sé... Me siento muy bien. Al principio estoy agarrotado, pero cuando empiezo a
moverme lo olvido todo. Y... es como si desapareciera, como si desapareciera y
todo mi cuerpo cambiara. Como si tuviera fuego dentro y me veo volando, como un
pájaro. Siento como electricidad. Sí, como electricidad (7)>>.
Ana, amablemente, le
invitó que entrasen a su casa, ya que era de noche y no podían quedarse en el
jardín. Le invitó a una taza de leche y galletas, porque August estaba un poco
hambriento. Mientras él comía, ella se dirigió rápidamente a la habitación de
sus mamás, para contarles que tenían un invitado. Pero, en el momento que abrió
la puerta, la habitación estaba completamente vacía. No estaba la cama, ni el
espejo, ni los muebles, ni los cuadros, ni… ni sus mamás. No había nadie. Ella
se puso a gritar el nombre de ambas por toda la casa << ¿Blancanieves?
¿Cenicienta? ¿Dónde estáis?>>, pero nadie le
respondía. Cuando se dio cuenta, en la casa solo estaban ellos dos, Ana y
August. August y Ana.
Ante la situación, los dos salieron corriendo de la casa en busca de
ayuda. Empezaron a llamar a todas las puertas de las casas, pero nadie les
abría la puerta. Hasta que justo, en la última casa de la calle, alguien les
abrió. Era una viejita, llamada Elsa
(8). Ella les invitó a que entrasen, y los niños se metieron asustados dentro
de la casa. Le contaron lo sucedido y por qué estaban solos por la oscura y
fría calle. Ahora, ambos no tenían familia y estaban solos, esperando a que
alguien los acogiese. Elsa era una viejita muy simpática, bondadosa y alegre, y
los acogió.
Pasaron los días, semanas y meses. Pero, Ana y August no se sentían
cómodos. Se sentían diferentes a la viejita. Sobre todo Ana, que echaba de
menos a sus madres. Hasta que un día, la viejita les habló sobre la belleza de
las ilusiones, sobre el despertar de la conciencia, haciéndoles una invitación
a cuestionar aquello que veían. Después, ella les dijo << con esto pretendo hacerlos entender que la belleza va más allá
de la apariencia, y que la personalidad, los actos y la forma de ser definen la
persona que uno es por dentro. Y que físicamente los tres somos diferentes,
pero la personalidad de cada uno de nosotros nos une. Eso es la
familia.>>.
Ana, recordaba perfectamente esas palabras. Las había escuchado otras
veces también, pero no se acordaba de dónde. Hasta que.... se empezó a escuchar
un sonido muy alarmante, y cuando Ana abrió los ojos, se encontraba en su cama.
El sonido de la alarma del reloj la había despertado. Escuchaba las voces de
sus madres, se levantó de un salto de la cama, y se
dirigió entonces hacia ellas, con la cabeza baja, para hacerles entender que
estaba dispuesta a seguir con su nueva vida. Entonces vio su reflejo en el
espejo (9): era ella, con su pijama de los patos y detrás de ella
sus mamás diciéndole << Buenos días, princesa. Bienvenida a un nuevo
amanecer>>, tal y como le decían todas las mañanas.
(1) Manuel R. Lorenzo. (2005).
Ana y los patos
(2) Hand, D. Jackson, W. Percival, C. Sharpsteen, B. Cottrell, W. Morey, L.
(1937). Blancanieves
y los siete enanitos
(3) Charles Perrault. (1967). Cendrillon
ou la petite Pantoufle de verre
(4) Valencia, A.
(2008). El patito feo y el canto del cisne
(5) Ortiz, J. (2020). La
belleza de las ilusiones
(6) Chbosky, S. (2017). Wonder
(7) Daldry, S. (2000). Billy elliot
(8) Buck, C. Lee, J. Wermers, S. Deters, K. (2013). Frozen
(9) Andersen, H. C. (1843). El patito feo
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