Una noche de tormenta en la ciudad de Chicago [1], mientras la familia Parker preparaba la larga mesa decorada para la cena de Nochebuena, Peter [2] observó a sus nietos un poco intranquilos por la llegada de Papá Noel. Estas fechas, cada año, le provocaban nostalgia y al ver a sus nietos correteando por el salón, les propuso contarles una vieja historia.
Peter se sentó en un viejo pero cómodo sillón rojo y sus dos nietos, Sophie y Tom, se acomodaron en la alfombra que tenía Peter a sus pies. En esta estancia de la casa, había una grande y hermosa chimenea, la cual alumbraba la escena, encima de ella había un antiguo cuadro de Maxfield Parrish [3], cuya procedencia sólo la sabía Peter, y de fondo sonaba “Alí Babá, ou les quarente voleurs” de Luigi Cherubini [4].
Abuelito, cuéntanos el cuento antes de que llegue Papá Noel.
Esta noche os voy a contar una historia que jamás os he contado - dijo Peter.
En un lugar muy muy lejano, existía un pequeño pueblo en Granada(5) llamado Montefrío, donde nevaba la mayor parte del tiempo. En él vivían familias humildes de panaderos, artesanos, zapateros, etc.
Llegaron las fechas navideñas [6], y como siempre, todos los niños del pueblo se reunían en la Fuente de Kahramana [7]. La víspera de Nochebuena, él más pequeñito del grupo, Marío [8] propuso la idea de recoger frutos del bosque para poder dejárselos a Papá Noel. A todos les pareció buena idea, así que decidieron ponerse en marcha e ir a las afueras del pueblo.
El sendero que tomaron era el equivocado así que, cuando se dieron cuenta, vieron que no sabían cómo llegar a casa. De repente empezó a llover y los niños corrieron hacia la misma dirección, con la suerte de toparse con una gran cueva [9]. Entraron en ella para refugiarse y una voz aguda les sorprendió. Había una misteriosa bruja [10] preparando una poción en un gran caldero negro y alrededor de ella había montones de tesoros. Todos los niños se quedaron asombrados e impulsivamente comenzaron a guardarse objetos en los bolsillos
de las chaquetas, pantalones, etc. Mario se quedó en un rincón de la cueva observando a sus amigos, sin realizar ninguna acción.
La bruja, al verlos, se dirigió hacia ellos con cara de enfado.
¡Habéis entrado en mi cueva a robarme! Como castigo os convertiré en ranas - gritó.
Mario la miraba fijamente mientras los demás niños suplicaban que no fueran convertidos en ranas. La bruja se dirigió a él y le preguntó extrañada:
¿Tú por qué no has cogido nada?
Sé que robar está mal y aunque mi familia sea muy pobre, ese tesoro es tuyo.
La bruja se separó del niño y convirtió, con su pócima, a los demás niños en ranas. Mario no podía creer lo que estaba viendo y comenzó a temblar cuando la bruja nuevamente se acercaba a él.
Me has demostrado ser un niño muy educado y honesto, y por eso te premio con montones de riquezas, pero con la condición de que huyas de Montefrío. Soy una bruja y si me mientes convertiré a tu familia en búhos y serán mis ayudantes.
El niño huyó lo más lejos que pudo, ayudándose de la riqueza que la bruja le había ofrecido, y nunca más volvió a pisar Montefrío.
Fin
¡Qué historia más rara abuelito! ¿Pero acaba así la historia?- preguntaron los dos nietos.
Niños, es solo una historia que alguna vez me contaron.
Pero lo que los niños no sabían era que el protagonista de aquella historia era en realidad su abuelo Peter.
Referéncias intertextuales:
[1] Un día más en el paraíso.
[2] El asombroso Spiderman. El regreso del ladrón.
[3] Cassim en la cueva.
[4] “Alí Babá, ou les quarente voleurs” de Luigi Cherubini.
[5] El ladrón del agua.
[6] ¡Cómo el Grinch robó la navidad!
[7] Fuente de Kahramana
[8] Mario y Marta quieren robar.
[9] Alí Baba y los 40 ladrones.
[10] Las tres mellizas, Alí-Babá y los 40 ladrones.
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